Our Location
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

Mujer, si estás emprendiendo solo “porque toca” o porque necesitas dinero ya… te entiendo. Pero también necesito decirte algo que en México casi nadie se atreve a admitir: si tu negocio no te mueve el alma, tarde o temprano vas a querer soltarlo.
No estoy aquí para romantizar el emprendimiento. Tampoco para decirte que “sigas tu pasión y el dinero llegará por arte de magia”. Eso es mentira.
Estoy aquí para hablarte con la verdad (como tu mentora, como mujer y como emprendedora que empezó sola) sobre porqué necesitas encontrar tu chispa emprendedora antes de intentar construir un negocio que dure.
1. Dejas de depender de la motivación.
La chispa te da energía y enfoque real —no un ratito— lo suficiente para aguantar el proceso, los errores y los días donde te dan ganas de renunciar.
2. Tu vida se siente más ligera.
Si vas a pasar horas trabajando para crecer un proyecto, mínimo que sea algo que te haga sentir viva, no atrapada.
3. Te vuelves creativa de verdad.
Cuando algo te apasiona, tu cerebro se activa distinto: ves oportunidades donde otros ven problemas y te atreves a crear lo que nadie más está haciendo.
4. La pasión se vuelve tu fuerza en los momentos oscuros.
Porque sí, habrá noches de llorar, de sentirte perdida, de cuestionarte si esto es para ti. Si no amas lo que estás construyendo, ahí se rompe todo.
5. Tu trabajo deja huella.
Una mujer conectada con su propósito se vuelve imparable, inspiradora y capaz de generar impacto —aunque empiece desde pequeño.

Ella es Amayrani
Amayrani tenía “la vida estable” que muchos aplaudieron: un trabajo en una empresa del gobierno, sueldo fijo, horario predecible y cero riesgos… pero también cero emoción.
Algo dentro de ella le decía que merecía más. Esa cosquillita de emprender no la dejaba en paz. Me buscó porque quería atreverse, pero no sabía por dónde empezar. Amaba el mundo de las uñas, pero aún lo veía como un sueño lejano.
En nuestras sesiones:
Aterrizamos su modelo de negocio — de hobby a proyecto con estructura.
Construimos su branding — una marca con identidad, autenticidad y propósito.
Diseñamos su estrategia para crecer en redes — con enfoque, mensaje y posiciones claras.
Hoy, lo que era solo una idea ahora es su realidad :
Un negocio que le ha dado libertad, satisfacción, ingresos y algo aún más valioso…
la confirmación de que sí puede.
Y ahí es donde yo entro.
Soy Edurne Peregrina , fundadora de Aantika, y acompaña a mujeres a encontrar esa chispa emprendedora que muchas veces está apagada por miedo, por culpa, por la vida o por lo que otros esperan de nosotras.
No tienes por qué hacerlo sola, yo tampoco lo hice sin acompañamiento.
Mi consultoría “Encuentra tu Chispa Emprendedora” es para mujeres que sienten que quieren más, pero aún no tienen claridad.
Esto es lo que haremos juntas:
1. Vamos a descubrir quién eres hoy y quién quieres ser como emprendedora.
No desde frases bonitas, sino desde honestidad y autoconfrontación.
2. Te ayudo a definir objetivos que te reten y te emociones.
No sueños vacíos: metas reales, alcanzables y con dirección.
3. Creamos un plan que haga sentido para tu vida (no para la de Instagram).
Un plan que puedas sostener, que respete tu energía, tus tiempos y tus prioridades.
4. Te acompaño para que no abandones en el intento.
Yo camino contigo. Te guía, te confronto cuando haga falta y te recuerdo quién eres cuando lo olvides.
“Edurne me ayudó a encontrar mi verdadera pasión y convertirla en un negocio que amo. Su acompañamiento me devolvió seguridad y claridad.”
—Carla, estudio de yoga
“Antes de Edurne, yo no sabía qué quería. Hoy tengo un proyecto que me emociona levantarme a trabajar. Encontré una parte de mí que tenía dormida.”
—Elena, negocio de alimentos saludables
“No solo descubrí mi pasión. Aprendí a creer en mí ya tomar acción. Su guía cambió mi mentalidad por completo”.
—Sofía, tienda en línea de ropa artesanal
Si quieres ser esa historia que inspire a otra mujer después de ti, envíame un mensaje con la palabra “CHISPA” y te cuento cómo inicia este camino contigo.
Porque la próxima historia que quiero contar… puede ser la tuya.